Hace unos meses explotó una operación contra el actual Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito y falsificación de documentos públicos. Luego de varios meses de expectativa y entre otras prioridades políticas que postergaron la respuesta, el funcionario finalmente presentó su declaración jurada y se sentó en una entrevista a desglosar las acusaciones en su contra, explicando el origen de sus ingresos, gastos y ahorros.

En primer lugar, Adorni aclaró que tanto él como su esposa, Bettina Angeletti, trabajaron más de 25 años en el sector privado y ahorraron en negro durante toda su vida, como suelen hacer los argentinos. Al ser convocado como vocero presidencial en un momento de crisis política, debió presentar su declaración jurada de inicio patrimonial ante la Oficina Anticorrupción. En ese momento, copió las declaraciones que había hecho previamente sin incluir esos ahorros no declarados. Fue justamente esa omisión donde nació la discrepancia entre ingresos y gastos que resultó en el escándalo mediático.

Para contrarrestarlas, el funcionario se tomó todo este tiempo para reconstruir y explicar en detalle el origen de su patrimonio. La nueva declaración jurada muestra que esos ahorros provienen de su actividad previa a la función pública. Lo primero que destaca es que comenzó a trabajar (y a ahorrar) desde los 18 años. A esto se suma un dinero que encontró junto a su hermano tras el fallecimiento de su padre, y que en 2013 comenzó a incursionar en el mundo de las criptomonedas, invirtiendo unos 200.000 dólares en bitcoin. Entre 2014 y 2018 obtuvo un rédito de aproximadamente 300.000 dólares, que retiró al convertirse en padre para garantizar el futuro de sus hijos. Esta información está respaldada por claves y cuentas de inversión que, según relató, le costó conseguir en estos meses porque no las tenía a mano. Adorni describió además transacciones puntuales, con fechas y montos.

Tras esta explicación, el Jefe de Gabinete reconoció su error al no haber declarado esos fondos antes y afirmó que se atiene a todas las consecuencias, incluido el pago de los impuestos correspondientes. Sostuvo, sin embargo, que no dió estas explicaciones antes porque no contaba con la documentación que lo respaldara. También remarcó que no tiene obligación de responder ante lo que llamó el "tribunal mediático", que según él lo condenó desde el primer momento sin importar las explicaciones que pudiera dar.

En cuanto a las propiedades no declaradas, como la casa en el country Indio Cuá, Adorni explicó que primero la alquiló antes de ser Vocero y que le gustó la zona. A los pocos días de asumir su cargo, sufrió una agresión mientras asistía a un recital con su familia y entendió que su nuevo perfil público implicaba riesgos de seguridad no solo para él, sino también para sus hijos. Esa fue, según contó, la razón por la que decidió comprar una propiedad en Indio Cuá. La casa no figuraba en su declaración jurada original porque estaba escriturada a nombre de su esposa.

Sobre el departamento en Caballito y el préstamo que recibió de parte de dos jubiladas para adquirirlo, Adorni explicó que la transacción se realizó junto a un amigo, Pablo Feijóo, y que las dos mujeres eran personas cercanas a él incluidas en la operación por una cuestión burocrática y legal. Según su relato Feijóo, al tanto de su situación de seguridad, le ofreció esa propiedad como alternativa para mudarse. Adorni señaló a la cobertura del caso como una operación que distorsionó maliciosamente los datos.

Respecto a los gastos con tarjeta de crédito, el funcionario aclaró que esos consumos corresponden al gasto familiar total, incluyendo el sueldo de su esposa, y no únicamente al suyo, por lo cual es irrelevante que su sueldo no sea suficiente cómo para justificarlos.

Finalmente, Adorni explicó que se incorporó al Régimen de Ganancias Simplificadas únicamente para facilitar un trámite burocrático vinculado a la rectificación de sus declaraciones juradas anteriores y negó haber utilizado los beneficios de ese régimen para blanquear dinero o evitar el pago de impuestos. Según la nueva declaración, sus bienes totales ascienden ahora a $944.575.052, un 42% más que lo informado en 2025, de los cuales 216.181 dólares corresponden a tenencias en moneda extranjera. A esa cifra hay que restarle sus deudas que suman $317.312.719, incluyendo acreencias en dólares por USD 187.319. Es decir que de esos $944,5 millones representan el total de sus activos y no su patrimonio neto, que resulta considerablemente menor una vez descontadas esas obligaciones.